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A la memoria de Jairo – serie de microrrelatos

Soñé que encarnaba en la tierra como un humano. Entonces me puse a decirle a todo el mundo que el planeta está a punto de colapsar, y que es necesario hacer cambios importantes para salir adelante como especie. Hice todo lo que estuvo en mis manos, hasta que un disparo en la cabeza acabó con mi vida.

Desperté en una playa, y junto a mis hermanas y hermanos luchamos por llegar al mar.

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Sin derecho a una segunda oportunidad – serie de microrrelatos

Esa mañana despertamos temprano en su apartamento de estudiante universitaria. Ella no sabía cocinar, sin embargo, amablemente me ofreció preparar una sopa de sobre, la cual desafortunadamente rechacé. Yo estaba pensando en las complicaciones religiosas del asunto, cuando de improviso le dije: “sabes, es mejor que no me quieras”. Ella, haciendo uso de su calma infinita, respondió “qué decepción, eres igual a todos”, mientras le daba un mordisco a su manzana.

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Mi experiencia con ayahuasca

PORTADA MI EXPERIENCIA CON AYAHUASCA

¡Tengo buenas noticias!

Acabo de publicar un relato llamado “Mi experiencia con ayahuasca”.

Este es un relato de una experiencia real que tuve con ayahuasca, en Costa Rica, el cual consistió en mi primer acercamiento a esta planta sagrada.

Mi objetivo es compartir mis vivencias con amor y humildad, con el fin de dar luz en relación a este tema, el cual se suele ver desfigurado por diferentes razones y circunstancias que aquejan a la sociedad.

Hay pasajes en este texto que podrían parecerle extraños. Por lo anterior, le pido por favor que mantenga una actitud mental abierta, para que la intención original logre ser transmitida con éxito.

El texto está en formato digital, y puede ser encontrado en Amazon, en la siguiente dirección:

Mi experiencia con ayahuasca (Spanish Edition)

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Autores Indies – cuando la autogestión florece en el mundo literario

logo indies pequeñoAfortunadamente, cuando quise publicar mi primer libro, me dediqué a aprender cosas nuevas, y no perdí mi tiempo en contactar a alguna editorial. Basta con buscar un poco de información en internet para darse cuenta que encontrar a una editorial que te publique – aunque tu obra sea genial – puede ser toda una odisea. Aun más si eres un escritor/a novel.

Comencé a buscar alternativas; leí un poco de formatos, aplicaciones, hasta que di con Amazon. Poca idea tenía de esa plataforma, ya que nunca había comprado algo ahí. Pero sabía que correspondía a una empresa grande, y me parecía una excelente oportunidad para el nacimiento de mi primera obra – como si se tratara de buscar la mejor clínica para el parto.

Por otro lado, mi primera obra, “Amiraventuras – historias de una pequeñita maravillosa”, tiene caricaturas y fotos a color, cosa que salía carísima al intentar en otras plataformas de venta sobre demanda en papel.

Considerando todo eso, la alternativa más apropiada estaba a la vista, y comencé a maquetar para Kindle. No sabía que iba a significar tanto trabajo maquetar para kindle, pero resultó ser así, debido a las imágenes. Pues ni modos, ya tenía un boleto para este barco, y no me lo pensaba perder.

La obra fue publicada a fines del 2012, evento que me llenó de auto satisfacción.

El asunto, después de eso, era visibilizar la obra. Así fue como comencé a darme de alta en un montón de grupos en Facebook, Linkedin y la web. Me sorprendí al ver que los autores se promocionaban así mismos, y que faltaba el vínculo con los lectores. Sin embargo, llegado el momento, un grupo comenzó a sobresalir. No era cosa ya de poner el enlace al ebook, sino de construir lazos más allá de las letras y crecer juntos.

Me dio mucho gusto el ir conociendo a los miembros, quienes están distribuidos a través de América y España, principalmente. Está significando toda una aventura el participar de un grupo unido, resuelto a salir adelante, sin dejar que nada se interponga entre nosotros y nuestros sueños. ¿Lo mejor? Sin duda la gran cuota de compañerismo y sentido del beneficio común. No por nada el dicho reza “un buen amigo vale más que el oro”.

Parece de cuento juvenil, pero la realidad es que esta agrupación se formó a través de las redes sociales. Nos auto denominamos “Autores Indies”, de independientes. Aunque no es exclusivo, hay quienes tienen obras con editoriales.

¿Qué tenemos en común? La pasión por escribir, por cierto. Y el buen posicionamiento de las obras en Amazon. Varios integrantes tienen obras en el top 100 de la categoría general a la que corresponden sus textos. En el caso de Amiraventuras, entró hace poco al top 100 de la categoría “Relaciones Familiares”, cosa que me llenó de alegría y emoción. No por nada nuestro lema es “alcanzar la excelencia es nuestro propósito”.

En pocas palabras, podría decir que el movimiento Autores Indies es una movida fresca, energética, colaborativa y llena de creatividad.

¿Te atreves a leer nuestras obras? A continuación las direcciones a nuestros recursos en la web:

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Edith – la única

Por Luis Eduardo Vivero.

Esta mañana me levanté con ansias de llegar a casa de Edith, quien amablemente nos había invitado a tomar desayuno. La cita era a las 8 am. Tenía planes de llegar a la hora señalada, ya que de esa forma honraría su tiempo.

Al llegar, repartimos abrazos y besos, expresándole cuanto la habíamos extrañado.

Mi mayor anhelo era comer una de sus tortillas, con queso encima y un buen café negro. Pero nunca imaginé que me contaría las maravillosas historias de sus viajes. Y es que no cualquier día se conoce a una mujer tan valiente y emprendedora. ¿Sabían que quedó seleccionada en un concurso y viajó a Alemania para exponer ante el parlamento? También visitó Francia, Austria, Suiza y Holanda, enseñando y transmitiendo a otros grupos ecológicos y autosustentables su conocimiento ancestral.

Estaba boquiabierto, mientras ponía un trozo de plátano frito en una segunda tortilla. Pero eso no fue todo; luego ganó otro concurso y viajó a Brasil, a Río de Janeiro. Le gustó mucho el lugar y se sintió bien atendida. Después de eso, visitar a su hija en los Estados Unidos fue como cruzar el río e ir a otro pueblo.

Yo pensaba “qué mujer más valiente, no conoce límites y sabe que puede lograr lo que se ponga como objetivo”. Y es que si no la conocen, pensarían que todo eso es muy simple. Pero tal vez no saben que es una mujer campesina, que llegó a Costa Rica escapando de la guerra en El Salvador.

Esos ojos claros que miran con sinceridad, tenían mucho más que enseñarme esta mañana.

Le pregunté si me convidaba café, momento en el cual se dio un manotazo, porque lo había olvidado en el candor de la conversación. Y si usted la ve, le recomiendo que se vaya con cuidado. No porque sea una mujer alta y fuerte, tanto físicamente como de carácter, sino porque está muy bien informada de los derechos de la mujer, de los indígenas, de que podemos vivir como seres maravillosos, independientemente de como hayan sido nuestros padres con nosotros. De que ser feliz es un asunto de elección personal.

Las chicas comían panqueques, tamales, y yo probaba la ricotta con un pedazo de tortilla, a sorbetes con el negro café. Tenía los ojos brillantes de emoción y comprendía que estaba frente a un ser extraordinario. Edith, diosa de los tamales vegetarianos, chamana de las pupusas salvadoreñas, guerrera de la luz.

Gracias por compartir tu frecuencia conmigo, por enseñarme una forma de vida alternativa, por mostrarme que a cada momento creamos un mundo mejor cuando actuamos con sabiduría, benevolencia, justicia, por el beneficio común, de forma solidaria, y sobre todo, con amor.

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Feliz día abuela, madre, hija, amiga

Me pregunté como podría saludar de forma especial a las mujeres en este día, 8 de marzo. Y no se me hizo fácil. El sol está ahí todos los días, pero no tomamos consciencia que sin el sol no estaríamos aquí. O como las abejas; sin ellas no habría polinización, la vida vegetal se extinguiría, así como otras formas de vida también.

¿Qué haríamos sin las mujeres? ¡Nada! Probablemente nada, ya que tampoco podríamos nacer. ¿Y qué tal si las agarramos a besos y a abrazos hoy? ¿Y si lo hacemos cada día del año mejor? ¿Si las respetamos constantemente y las amamos en todos sus roles? Porque las trabajadoras – tanto dentro como fuera de la casa – también son madres y esposas, hijas y amigas.

Y esa es una de las habilidades que los hombres no tenemos, y que podríamos aprender de ellas: la multifacetidad. En palabras simples, eso sería como caminar y mascar un candy al mismo tiempo. Pero créanme, en la práctica ser muchas cosas a la vez es algo complejo, que las mujeres han desarrollado a la perfección.

Quienes más me han dado amor en esta vida, como también enseñanzas, han sido mujeres. Mi abuelita Elba, mi mamá, mi tía Gloria, mi hija Amira. Cada uno tiene nombres asociados a la energía femenina que nos ha abrazado y cobijado desde pequeños.

Esta es una invitación a arreglar las cosas, a acortar las distancias entre los géneros, en sentido de otorgarles la importancia debida, y el valor que se merecen. Porque sin ellas este mundo no tendría sentido.

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Cuando elegir lo menos peor deja de ser una opción

Por Luis Eduardo Vivero.

Durante las últimas semanas he estado escribiendo bastante, “soltando la pluma” y exponiendo temas que durante muchos años no fui capaz de enfrentar. Pues bien, ahora que prácticamente soy otra persona, me encuentro con que mi ocupación actual me dejó de ser útil y estoy en una etapa de generación de mi próximo trabajo. En realidad es algo que ya estoy haciendo, solo tengo que crear la forma a través de la cual pueda vivir de esto.

Antes solía buscar ofertas de trabajo – en bolsas de ese tipo – casi todas las semanas. Constantemente he querido mejorar mi calidad de vida, no para tener más cosas precisamente, sino para vivir mejor. Justo ayer estaba viendo cómo estaba el mercado laboral para el perfil de un amigo. Rápidamente tuve la certeza que ya no me quiero continuar desempeñando en ingeniería informática, con la excepción de proyectos con impacto social y dejando la puerta abierta para proyectos personales. Entonces comencé a buscar ofertas para escritores. Para mi sorpresa, encontré uno que decía: “se necesita escritor bilingüe que guste de viajar”. Me pareció fantástico y aunque el aviso era antiguo, escribí por si a caso, total no perdería más que unos bits en último caso. Luego de googlear por algunos minutos, fui a dar a una bolsa de trabajos temporales y por proyectos. Pude comprobar que efectivamente existía una demanda de escritores y blogueros, pero con horror advertí dos cosas:

  1. Una buena parte de los anuncios ofrecían muy poco dinero, entre USD 1 a USD 4 por artículos de entre 400 a 1000 palabras, lo cual me causó una sensación entre espanto y risa nerviosa. Pensé que armando computadores o vendiendo pan podría ganar más que eso.

  2. Aún se pondría peor: varias personas ponían como requisito que el autor cediera sus derechos sobre el material.

Incluso había uno que manifestaba tener material y un conjunto de ideas excelentes para escribir un ebook de vida saludable. Según él, el presupuesto era a convenir, pero pedía que su nombre apareciera en la portada del libro y que el nombre de autor podría ir en la segunda o tercera página si éste lo solicitaba. Me dio mucha rabia y postulando a la oferta, ya que esa fue la única forma de contactarlo, le dije que lo que pedía me parecía antiético y que mejor considerara tomar un taller de literatura para que lo escribiera él mismo. Y es que me parece el colmo de la frescura el adueñarse de los derechos del autor. No es algo que se deba ceder, comprar ni estar a la venta, la obra es intrínseca al autor, aún si el tema y las ideas provienen de un tercero. En otra oferta, buscaban a alguien que escribiera cuentos cortos de ciencia ficción. Creí que ese era un trabajo perfecto para mi, ya que he escrito algunos cuentos de ese tipo. La sensación me duró hasta que vi cuánto dinero ofrecían y que pedían ceder los derechos. Estaba furioso y me sentía observador de un hecho injusto y deshonesto. A ellos también les escribí, diciéndoles algo similar a los anteriores, que lo que requerían era antiético y que ojalá pudieran mejorar la forma en la cual se relacionan con los escritores, ya que para aceptar esas condiciones hay que estar en condiciones muy vulnerables (y ese tipo de aprovechamiento es horrendo).

Me sirvió para tomar conciencia en cuanto a lo que quiero lograr y de la forma en que deseo hacerlo. Pero si de algo estoy seguro, es que no voy a cambiar mi trabajo por bolitas de dulces y menos aún renunciar a mis sueños. El respeto y la valoración del trabajo propio comienza por uno mismo. Una querida amiga me decía que así es la vida del artista. Por mi parte me niego a validar y soportar un sistema así de injusto, así es que agárrense, que voy por todo.

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Punto de inflexión

Me encuentro en una etapa en donde estoy generando mi nueva actividad laboral. Aún estoy pasando (y a ratos sufriendo) con la antigua, pero me estoy despegando emocionalmente de ella paulatinamente. De modo que ya no tengo expectativas en este trabajo en el cual he estado por unos 4 años. Ya no me importa no tener posibilidades de desarrollo en esta empresa, ni capacitación, ni que me suban de puesto, ni aumento de sueldo. He tenido que luchar contra el desánimo y el estrés laboral, ya que en poco tiempo la carga de trabajo se multiplicó varias veces, dejando muy poco espacio para aprender y tener una jornada tranquila. Pero bueno, qué más da, por algo tenía que pasar por este proceso. Actualmente ya se qué me gusta y qué es lo que deseo hacer. Estoy invirtiendo tiempo y energías en esto, viendo cómo puedo crecer en mi nueva labor. Lo bueno de esto, es que cuando encuentras lo que te gusta hacer, ya no es una carga, sino por el contrario, significa todo un privilegio y oportunidad de crecimiento. Siempre he considerado que me gustaría desenvolverme en algo que tenga un impacto positivo en las demás personas, que mi trabajo tuviera frutos más allá de mi persona. Eso lo viví cuando era activista del software libre: ahí me di cuenta a través de la experiencia que hay más felicidad en dar que en recibir, y que juntos podemos construir un mundo mejor de manera colaborativa.

Dicen que quienes trabajan en lo que les apasiona suelen ser felices, y vaya sí que es cierto. Aún estoy trabajando en que mi primera obra literaria vea la luz, pero ya me siento un escritor. Y no es que quiera darme ínfulas, pero cuando finalmente encuentras tu pasión, tu corazón lo sabe y haces todo por seguir ese camino, sin importar la edad, todo lo que implica un cambio de rubro, ni las dificultades que puedan aparecer en la ruta. Cuando se encuentra la paz necesaria para conectarse con el ser interior, te visualizas al comienzo de la vía, estando tu sueño al final de ella. De uno depende cómo se transita a través de ese camino, si disfrutas del andar o si te dejas aplastar por la presión del cambio. Y mucha gente no estará dispuesta a dejar su vida tal como está, por miedo principalmente, o prejuicios, traumas, falta de confianza en sí mismos, etc. Pero siempre hay que tener en cuenta que en nosotros está el decidir qué hacemos, si nos sentamos a la mesa con una labor que no queremos realizar, o si generamos nuestra nueva realidad.

Y todo esto va de de la mano de la creatividad. Durante el proceso creativo nos conectamos con la divinidad que hay en nosotros: en ese estado no existen límites y nos expandimos con el universo. Resulta muy interesante verse aislado de todo prácticamente, excepto de uno mismo, de la naturaleza y del cosmos. Son momentos sublimes sin comparación, en donde reside la paz infinita, el amor y la armonía.

Pues bien, si ya sabes cuál es tu pasión, mi humilde consejo es: síguela con todo tu corazón, sin mirar hacia los lados, que el premio de solo transitar por el camino es muchísimo mayor que todo lo que tengas que dejar atrás.

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El agua que revivió

Por Luis Eduardo Vivero, Costa Rica, 2012.

Nota: esta es una historia real.

Estaba viendo un documental que hablaba de los secretos del agua, de lo que se nos ha escondido por mucho tiempo: que el agua está viva, que tiene memoria, que adapta su estructura al ambiente en el cual está, que es susceptible a la energía que recibe y finalmente que tiene la capacidad de comunicarse a corta y a grandes distancias.

Hace poco más de una semana el agua de la cañería (caño) comenzó a salir mala. Fue fácil darse cuenta de eso ya que estaba verde. Para la tarde se había puesto café, entonces comenzamos a beber agua de botella. Al otro día el agua ya no se veía con residuos, pero definitivamente no era la misma. Tenía un mal olor y mi cuerpo se resistía a tomarla, parecía contaminada, de tal forma que detuvimos nuestro consumo de agua del grifo hasta nuevo aviso.

En el documental contaban varias historias de la vida real, antiguas y recientes, que hacían referencia a como el agua podía cambiar para bien de las personas. El agua reacciona a los sentimientos y vibraciones que se le envían. El agua puede estar “muerta” (sin estructura, o con una estructura anti-armónica que va en contra de todo lo que se encuentra en la naturaleza en su estado natural) si ha recibido negatividad de las personas. Esto es muy fácil encontrar en el agua que recorre las cañerías de las ciudades, ya que se empapa de todos los males emocionales, físicos y espirituales a medida que recorre grandes distancias en forma antinatural. En la naturaleza todo es perfecto, incluso las curvas de los cauces de los ríos, que tratan al agua con delicadeza y consideración, a diferencia de los codos en 90 grados de las cañerías. Tampoco hay gente discutiendo encima del agua de los ríos, por el contrario, esta circula libre y llena de vida.

Era de noche y se nos había acabado el agua de la botella de 20 litros. Yo estaba agotado y consideraba que no era seguro ni inteligente conducir en ese estado de cansancio. Entonces llamé a Silvi e hicimos una prueba con 2 vasos de agua: uno de ellos tenía agua limpia, el último poco que quedaba, mientras el otro tenía agua contaminada del caño. La prueba consistía en que el organismo de Silvi debía determinar cuál de los 2 vasos contenía agua que le hacía bien. Entonces, Silvi tomó de a uno los vasos y realizamos el test con la otra mano: su organismo reaccionó diciendo que el agua que estaba en el vaso con agua limpia le hacía bien y que el otro no. Tan simple como eso, sabiduría divina que reside en nosotros. Silvi estaba maravillada con eso ya que es incrédula y quería repetir el experimento. Quiéralo uno o no, esté de acuerdo o no, llega un momento en que la verdad se impone sobre todo y no queda más que aceptarla. Luego tomé una jarra y la llené con agua del caño. Le propuse a Silvi que por un par de minutos le mandáramos pensamientos positivos al agua. Que le íbamos a enviar amor y agradecimiento por darnos vida, por alimentarnos, por sanarnos. Que solo tenían que ser pensamientos positivos. Ella aceptó. Cerramos los ojos y proyectamos energía positiva sobre el agua que estaba en la jarra. La dejé sobre el desayunador para que la ceremonia hiciera su trabajo.

Desperté con el llamado de Amira pidiendo su leche, algo que no dejamos pasar por alto aunque tengamos sueño. Lo primero que se me vino a la mente era que tenía que ir a comprar agua, pero a los pocos instantes me acordé de la jarra. Entonces, presintiendo que iba a estar buena me dirigí a la cocina. Recordé que la fe mueve montañas y tenía la certeza que el experimento había sido exitoso. Cuando entré en contacto visual con el agua, ésta se veía diferente. Tenía pequeñas burbujas, pero algo había cambiado en ella, no sabría explicarlo con palabras. Hice un test con una manzana roja con el fin de hacer una “calibración”. Naturalmente mi cuerpo reaccionó positivamente ante la manzana. Luego repetí la prueba con el agua de la jarra y mi cuerpo dijo que estaba bien. Entonces probé un poco y esta vez sabía bien a diferencia del día anterior. Me sonreí como un niño, estaba maravillado y feliz al saber que tenemos la capacidad de hacer reaccionar el agua. Y aún más, habiendo comprobado que el agua está viva.

Al rato repetimos la prueba con Silvi. Ella estaba muy sorprendida, ya que era la primera vez que le sucedía algo de esa naturaleza (y que no podía refutar). Probó el agua de la jarra y estaba buena. También probó el agua del caño y sabía mal. Para mi fue hermoso saber que al final de todo lo único que importa es el amor. Todo lo demás es ilusión.

Considerando que todo lo que tiene vida en este planeta está compuesto mayormente por agua, imaginen los profundos cambios que podemos realizar en este mundo si tan solo nos concentramos en proyectar amor y gratitud.