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Cuento infantil: La niña andina

¡Albricias! Hace pocos días saqué mi primer libro sensorial para bebés, se llama “La niña andina”. Está basado en una niña que vive en Los Andes y va a través del día, ya sea interactuando con una llama, oliendo flores, jugando a alcanzar una mariposa, y saltando para llegar hasta la luna, e incluso tocar las estrellas.

La idea de poner una muñequita tiene como objetivo ayudarle al adulto a contar una historia que tenga sentido. Los materiales que se usaron en la construcción del libro son los siguientes: paño lenci, botones de madera y de plástico, cinta borlón, pintura para tela, greca, esponja rugosa y una muñequita con tela.

Los invito a ver el video en donde narro la historia de La niña andina, con el fin de que vean el potencial para interactuar con los bebés. Está oriendado a público prelector, de entre uno a tres años aproximadamente.

El libro está disponible en Lima-Perú.

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Recursos para escribir un microcuento

II Concurso de Microrrelatos Bibliotecuento

Estoy invitado a la presentación del II Concurso de Microrrelatos “Bibliotecuento”, organizado por la Casa de la Literatura Peruana. Me pidieron que participe del evento en mi calidad de ganador del primer puesto del Primer Concurso de Microrrelatos “Bibliotecuento” del 2016, que cuente cómo fue mi experiencia y sobre todo que hable acerca del proceso creativo.

Comentar acerca del proceso creativo me dejó pensando por horas, ya que esta es la parte compleja y que uno como escritor muchas veces hace de forma intuitiva, sin tener una serie de pasos por escrito. También pensé que significa una buena oportunidad para colaborar en este ámbito, para las personas que se están animando a participar de este segundo concurso, y que tal vez necesitan una mano para sentirse más seguros a la hora de soltar la mano.

Así es que en este artículo hablaré brevemente de algunos recursos que he identificado que pueden ser de mucha ayuda a la hora de escribir un buen microcuento. Aquí voy:

1.- Sacar un elemento de contexto, invertir los papeles o el punto de vista.

Microcuento “Una historia al revés”

2.- utilizar la repetición o una secuencia de eventos que te lleve a alguna parte, o que te lleve al punto de partida.

Microcuento circular

3.- Dejar espacios o vacíos en el relato, de tal forma que se estimule la imaginación y la creatividad.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

– Augusto Monterroso.

4.- Sugerir finales abiertos, para generar expectativa en el lector, como para estimular su mente.

5.- Modificar la escala de tiempo, ya sea acelerándolo o haciéndolo más lento. También funciona con las dimensiones físicas.

Microcuento El bebé gigante

6.- Describir con detalle un objeto, persona o situación, con el fin de darle textura y cuerpo al texto. Por ejemplo:

Roja, fresca, aromática, curvilínea, dulce y crocante era su boca, al igual que la última manzana que la princesa habría de comer.

– Luis Eduardo Vivero.

7.- Utilización de personajes conocidos o situaciones de la vida que sean de conocimiento público. Si me menciona una capa roja, un hombre fuerte y verde, o una mujer que puede estirar sus brazos más allá de lo normal, se estará haciendo alusión no solo al personaje en cuestión, sino que se traerá a la mente el ambiente y otros elementos relacionados, los cuales se pueden explotar de diversas formas.

Metamorfosis en la biblioteca

El niño leyó los libros que tenía en su casa, luego los de los primos, amigos, tíos, abuelos y de todo el barrio. Entonces comenzó a ir a la biblioteca, en la cual devoraba colecciones completas.

Gradualmente le fueron creciendo los bigotes, saliendo una cola, e incluso llegó el día en que tuvo que usar anteojos, los cuales sujetaba sobre sus grandes orejas redondeadas. Sentía que se iba achicando conforme avanzaba el tiempo. De todas formas eso era ideal, ya que entre más pequeño se hacía, se le facilitaba subir por los estantes para alcanzar los libros que estaban más arriba. Además se hizo un adicto al queso.

Luego de haber trabajado un montón de años como bibliotecario, el señor Pérez se jubiló y se dedicó a realizar un registro dental de la población infantil, pero eso es harina de otro costal.

– Mi microcuento ganador.

8.- Utilizar finales totalmente inesperados, con el fin de sorprender al lector.

Cubo y pala

Con los soles de finales de marzo mamá se animó a bajar de los altillos las maletas con ropa de verano. Sacó camisetas, gorras, shorts, sandalias…, y aferrado a su cubo y su pala, también sacó a mi hermano pequeño, Jaime, que se nos había olvidado.

Llovió todo abril y todo mayo.

– Carmela Greciet.

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Poesía: Versos para la paz

Hace poco participé en el VIII Concurso Poético-Musical Natalicio de Ermelinda Díaz con dos poemas, y me dieron un diploma 😀

A continuación está uno de los poemas que envié:

Versos para la paz

Para alcanzar la paz

de una vez por todas

primero hay que limpiar el corazón.

Rociarlo

con perfume de eucalipto

barrerlo

con una escoba nueva

y asolearlo

en el jardín

para que en medio de la primavera

florezca

como las margaritas

lleno de vida y de esperanza

para que sus esporas

viajen a territorios lejanos

llevando las semillas del amor

para que crezcan con las gotas de agua

de las lágrimas de los desplazados

del sudor de los explotados

de la angustia de los expectantes

al otro lado del charco.

 

Y que de una vez por todas

aprendamos a vivir todos juntos

en una paz sobrecogedora

propia de la mariposa

fuerte

como el arañazo de un puma

en peligro de extinción

suave

al igual que los piecitos de un bebé

tierno

como el abuelo que cuenta historias

de un mundo que cada vez recuerda menos

implacable

como la visa que hay que renovar cada año

imparable

como la fuerza del amor de una madre.

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Cuentos cortos: Misterio en la clínica

Meditando en la oscuridad

Era de noche y lo único que se escuchaba en el pasillo de la clínica eran las ruedas del carrito que Ingrid empujaba de una habitación a otra. Todo estaba normalmente tranquilo y tétrico, hasta que entró a la habitación 904. Después de esa noche Ingrid nunca olvidaría ese número.

Ingrid era una enfermera proveniente de una familia alemana; era alta y fornida, con una imagen imponente, al menos en cuanto se refería a los vivos…

“La 904 y termino esta ronda”, fue lo que pensó Ingrid al estar frente a la puerta. La abrió suavemente, para no despertar a algún paciente, en caso de haberlo. A tientas entró al baño y prendió la luz para recoger la basura. Fue un segundo en el cual vio que algo estaba mal, que algo no correspondía. Siempre quedó con la sensación de que hubiera querido no ver lo que estaba ahí, algo que parecía un puente entre este y el otro mundo. Pero no fue así y tuvo que lidiar con ello.

Justo al estar entrando al baño alcanzó a ver a una figura humana que estaba sentada con las piernas cruzadas, cerca del suelo. La vista del ser estaba perdida en el infinito hacia arriba. Ingrid abrió los ojos y la boca, estando a punto de exclamar cualquier improperio o algún “Dios mío” o “ave María santísima”. Pero se quedó sin voz y terminó su tarea rápidamente.

Lo que fuera que estaba ahí usaba una capucha, por lo cual no se le veía el rostro, ni los ojos, y estaba completamente inmóvil, casi como flotando en la oscuridad. Ingrid no atinó a hacer nada a la salida, más que abrir los ojos y la boca nuevamente, casi como gritando hacia adentro…

Entonces el encapuchado esbozó una sonrisa, saliendo momentáneamente del trance en el que se encontraba. No fue una sonrisa malévola, sino más bien de diversión por lo ocurrido.

Ese extraño ser era yo, y estaba meditando en la oscuridad antes de dormir. ¡Fue muy divertido desde mi punto de vista!

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Microcuentos: La devoradora de libros

La devoradora de libros

La niña devoró los tres libros que le regalaron en su cumpleaños: el de ratones, el de monstruos y el de Mafalda. Afortunadamente no terminó empachada, ya que los monstruos se comieron a los ratones, y luego murieron de ternura con los dichos de Mafalda. Esta última salió como celulosa sin procesar, y la niña a lo más tuvo una pequeña molestia estomacal.

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La jirafa Margarita cumple su sueño en Samaca Orgánico

Mar y Luis Eduardo jugando en la Feria Internacional del Libro de Lima

Hace poco presenté mi libro infantil La jirafa Margarita cumple su sueño, ilustrado por Zurecia, en la Feria Internacional del Libro de Lima.

Ahora tendremos la oportunidad de presentarlo en Samaca Orgánico, el sábado 19 de agosto a las 11 a.m. En la oportunidad tendremos juegos lectores, adivinanzas de animales y un cuentacuentos musicalizado por Mar Gonzales Carrión.

En la oportunidad tendremos a la venta el libro, el cual tiene un mensaje motivacional y viene con un estuche con un juego de mesa.

¡Los invitamos a pasar una tarde mágica y divertida!

Facilitadores
Luis Eduardo Vivero es escritor de literatura infantil y especialista en fomento de la lectura infantil. Ha llevado a cabo actividades en Costa Rica, Chile y desde julio del 2015 en Perú. Actualmente desarrolla el proyecto Club de Lectura Infantil Preguntines.
De forma adicional es miembro del Consejo Municipal del Libro y la Lectura en la Municipalidad de San Miguel.

Mariana Gonzales Carrión es administradora turística de profesión. Amante del arte en todas sus formas, estudia teatro, clown y música. Una de sus grandes pasiones es cantar; cuando lo hace, los pequeñitos quedan encantados al igual que los ratones con el flautista de Hamelin. Le gusta viajar y lleva su ukelele a todas partes.

Costo de la actividad = S/.20
Costo de la actividad + libro = S/.50 (ahorras S/.5)

Ubicación
Av. Tejada 510, Barranco. A la altura de la cuadra 12, de la av. 28 de Julio de Miraflores).

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Lanzamiento de álbum ilustrado motivacional

La jirafa Margarita cumple su sueño

¡Buenas noticias! Este sábado 5 de agosto lanzaré mi libro infantil La jirafa Margarita cumple su sueño, el cual tiene un mensaje motivacional. La presentación se realizará en la Feria Internacional del Libro de Lima. En la actividad contaremos con Silvia Sugasti, la ilustradora (conocida en el ámbito artístico como Zurecia). También con la cantante y música Mar Gonzales Carrión, y Claudia Lidia’ en el arte clown.

El texto fue editado por Ediciones Altazor, una editorial que estuvo dispuesta a apostar por nuestra propuesta diferente y enriquecida por las actividades artísticas que realizamos en el Club de Lectura Infantil Preguntines.

La actividad se realizará en el teatrín La casa de cartón a las 4 p.m, en el Parque de los Próceres de la Independencia, ubicado en la cuadra 17 de la Av. Salaverry, Jesús María.

Te invitamos a asistir y a seguir el evento en Facebook.

 

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Cuentos infantiles: Un duro revés

Por Luis Eduardo Vivero.

Lalito estuvo persiguiendo al gato durante toda la mañana hasta que finalmente lo atrapó. Por fortuna, Guachimán no lo arañó ni nada por el estilo, sino que se rindió ante su suerte y destino. Entonces el pequeñito transportó como pudo al felino bajo su brazo, como quien lleva una pelota de fútbol. De hecho el «Guachi» estaba bastante gordito…

Junto a ellos iba Rocky, un perro tremendo y fuerte, el guardián de la familia. No hacía nada mientras no hubiera alguna amenaza real, y acompañaba a Lalito a donde fuera, moviendo la cola y babeando por todas partes.

Cuando Lalito llegó a la sala del lavado, abrió la puerta de la lavadora e intentó echar adentro al «Guachi», cosa que como imaginarán no fue nada de fácil, porque el gato se sujetó con las garras y todas sus fuerzas a la puerta redonda. Aquí fue cuando la historia dio un giro inesperado; justo en el momento en que Lalito tomó impulso para empujar al «Guachi», este último se corrió hacia un lado, quedando el niño dentro de la lavadora. Rocky paró las orejas y se puso nervioso, no era para menos. Entonces sin esperar a que Lalito pudiera salir de la lavadora, el «Guachi» presionó el botón Inicio de la lavadora…

La máquina comenzó a dar vueltas y Lalito se puso pálido, más que nada por el mareo que le producían las vueltas y por el agua que comenzaba a tragar. Ahí Rocky se puso a ladrar para llamar la atención de los humanos. Luego de otras tres vueltas de la lavadora, el «Guachi» presionó el botón nuevamente para detener la lavadora, por lo cual Lalito pudo salir. No le había pasado gran cosa, pero sí se había llevado un gran susto.

Los adultos llegaron corriendo a ver qué estaba pasando; encontraron el piso todo mojado y un poco de vómito. Lalito estaba bien y Rocky le había estado limpiando la cara a lengüetazos. Entonces sucedió algo increíble: el «Guachi» se había metido adentro de la lavadora y se estaba haciendo el muerto. La mamá de Lalito reprendió fuertemente a su hijo por lo que había hecho, y el papá recriminó a Rocky por no haber hecho su trabajo como cuidador del hogar.

Como resultado, la mamá tomó al «Guachi» en brazos y lo tapó con una manta, mientras le hacía cariño. El papá llevó a Lalito a cambiarse ropa y Rocky se quedó castigado en el patio.

Lalito nunca más volvió a hacerlo.

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Cuentos: Primerizo

Ilustración de Papá 2.0, de Diego Limonchy y Gabriela Francisco.

Por Luis Eduardo Vivero.

Era primera vez que el papá se quedaba solo con el bebé. Estaba sudando frío, y pese a que tenía una lista de cosas para realizar y las consideraciones importantes estaban en rojo, se sentía inseguro y un poco asustado. Porque seamos sinceros, ¿a quién no le da miedo tener a una criatura delicada y viviente en sus manos?

A las dos horas le dieron ganas de ir al baño, como suele suceder con muchos hombres, así es que no se le ocurrió mejor idea que conectar la estufa a su celular, de esa forma la habitación se mantendría tibia, el bebé continuaría durmiendo y él tendría tiempo hasta para leer unas páginas del libro en curso.

Obviamente eso funcionaría en la mente de una persona poco experimentada en asuntos bebesísticos; lo que sucedió en realidad fue que a poco de entrar al baño se quedó sin batería, por lo cual no pudo continuar monitoreando ni controlando la temperatura ambiente. El estómago se le retorció más que nunca, pensando en que la habitación podría estar incendiándose, si habría suficiente oxígeno para el bebé, si no se le estaría pasando la hora para darle el biberón, llevando al bebé a la desnutrición y otras cosas por el estilo.

No le quedó alternativa que salir apurado, sin haber terminado de leer el capítulo que se había propuesto, y para peor, sin sentirse aliviado. Abrió la puerta como si un vaquero fuera entrando a un bar del oeste americano. Entonces vio que su bebé estaba totalmente quieto en la cuna y un pánico terrible lo invadió; se acercó lentamente a él, y se dio cuenta que estaba respirando. ¡Qué alivio! Pensó, mientras veía la hora: solo habían pasado diez minutos desde que su pareja le había dejado al bebé para ir a trabajar.

Sobre el velador había una nota que decía: «Cariño, hoy llegaré tarde porque tengo una reunión de negocios al otro lado de la ciudad. No te preocupes, todo saldrá bien. Besos». Apenas terminó de leer la nota, todo se le dio vueltas y el estómago se le retorció de nuevo. En ese mismo instante el bebé se puso a llorar y el papá primerizo agarró el biberón con fuerza entre sus manos, debido al terror que le producía la certeza de que había llegado el momento de cambiarle el pañal.

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Poema infantil: Mi color

Ilustración de Amariah, de Periwinkle and Hazel

Por Luis Eduardo Vivero.

– Dedicado a niñas y niños afroamericanos.

Mi color lo copiaron del helado de chocolate,
por eso yo bailo y digo «bate que bate».

Mi color es de las profundidades del mar,
para bajar hasta ahí, hay que saber amar.

Mi color es el del cielo al anochecer,
el del mar calmo antes del amanecer.

Mi color es el de las nubes cargadas
de perlas azules y acarameladas.

Mi color sabe a moras campestres,
frutos oscuros, dulces y silvestres.

Mi color es orgullo afroamericano,
sabiduría ancestral del altiplano.

Mi color viene de las estrellas,
palpitantes, eternas y bellas.