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Nuevo relato corto: Vipassana – un viaje a las profundidades de la mente

¡Noticias! Acabo de publicar un nuevo relato corto, bajo el título “Vipassana – un viaje a las profundidades de la mente”. Está basado en las vivencias que tuve al pasar por un curso de diez días en la mencionada técnica de meditación.

 Está en pdf para descarga libre, en la siguiente dirección:

 http://luiseduardovivero.com/obras/

 Espero que les guste 🙂

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Soy chileno y amo a mis hermanos bolivianos y peruanos

Oscuros acontecimientos fueron los que llevaron a estos pueblos a enfrentarse en dos bandos y a odiarse. Lo que comenzó como una iniciativa de la gente poderosa de la época, velando por sus beneficios individuales, llevó a que pobladores, ancianos, padres de familia e incluso niños pelearan por una causa ajena. Luego de algunos años, se comenzó a sembrar el odio contra el hermano al otro lado de la frontera.

Las guerras son terribles y el ser humano muestra su peor lado en esas circunstancias, dejando profundas heridas en las sociedades que las viven. Incluso después de casi ciento veinte años de haber pasado por un enfrentamiento bélico, estos pueblos no han dejado atrás lo que significó ese triste evento en la historia. Los gobiernos se encargaron que a través del sistema educativo se transmitiera un sentido errado del patriotismo, queriendo dar la impresión que un pueblo era mejor que el otro por ser más bravío, o por haber ganado de forma fenomenal una u otra batalla. La mayoría de la gente no se preguntó si todo eso era bueno para el alma, si a caso fomentar un sentimiento de superioridad ante nuestros congéneres era algo positivo o no, y lo aceptaron automáticamente como algo verdadero, pasándolo de una generación a otra.

Es cierto que cada pueblo tiene sus propias características que lo identifican y lo hacen único, desde la forma de hablar, los dichos, la vestimenta, la forma en que nos expresamos cultural y artísticamente. ¿Pero es que acaso somos tan diferentes? Para mí no lo somos; necesitamos respirar aire limpio, beber agua pura, alimentarnos, desarrollarnos como seres humanos en todas sus facetas, y sobre todo, requerimos amar y ser amados.

La Pachamama fue sabia al dibujar una cordillera que nos une, y que sin embargo, no tiene nacionalidad. Si le preguntan a Los Andes si es boliviana, peruana o chilena, va a mirar para otro lado, porque no le importan esas cosas. La madre tierra no sabe de límites geográficos, y para ella todos somos sus hijos, sin distinción. Lo mismo sucede con un quechua o aymara, ¿o creen que se sienten diferentes a sus hermanos que viven cruzando la frontera? El maravilloso cóndor no necesita pasaporte y vuela libre sin preocupaciones ni distinciones.

Es tiempo de crear nuevos lazos, de arreglar este entuerto que nos ha mantenido separados, de propiciar que nuestros hijos jueguen juntos y que comprendan que somos uno.

Hermanos y hermanas de Bolivia y Perú, sepan que aquí hay un chileno que los ama y abraza desde el corazón.

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Edith – la única

Por Luis Eduardo Vivero.

Esta mañana me levanté con ansias de llegar a casa de Edith, quien amablemente nos había invitado a tomar desayuno. La cita era a las 8 am. Tenía planes de llegar a la hora señalada, ya que de esa forma honraría su tiempo.

Al llegar, repartimos abrazos y besos, expresándole cuanto la habíamos extrañado.

Mi mayor anhelo era comer una de sus tortillas, con queso encima y un buen café negro. Pero nunca imaginé que me contaría las maravillosas historias de sus viajes. Y es que no cualquier día se conoce a una mujer tan valiente y emprendedora. ¿Sabían que quedó seleccionada en un concurso y viajó a Alemania para exponer ante el parlamento? También visitó Francia, Austria, Suiza y Holanda, enseñando y transmitiendo a otros grupos ecológicos y autosustentables su conocimiento ancestral.

Estaba boquiabierto, mientras ponía un trozo de plátano frito en una segunda tortilla. Pero eso no fue todo; luego ganó otro concurso y viajó a Brasil, a Río de Janeiro. Le gustó mucho el lugar y se sintió bien atendida. Después de eso, visitar a su hija en los Estados Unidos fue como cruzar el río e ir a otro pueblo.

Yo pensaba “qué mujer más valiente, no conoce límites y sabe que puede lograr lo que se ponga como objetivo”. Y es que si no la conocen, pensarían que todo eso es muy simple. Pero tal vez no saben que es una mujer campesina, que llegó a Costa Rica escapando de la guerra en El Salvador.

Esos ojos claros que miran con sinceridad, tenían mucho más que enseñarme esta mañana.

Le pregunté si me convidaba café, momento en el cual se dio un manotazo, porque lo había olvidado en el candor de la conversación. Y si usted la ve, le recomiendo que se vaya con cuidado. No porque sea una mujer alta y fuerte, tanto físicamente como de carácter, sino porque está muy bien informada de los derechos de la mujer, de los indígenas, de que podemos vivir como seres maravillosos, independientemente de como hayan sido nuestros padres con nosotros. De que ser feliz es un asunto de elección personal.

Las chicas comían panqueques, tamales, y yo probaba la ricotta con un pedazo de tortilla, a sorbetes con el negro café. Tenía los ojos brillantes de emoción y comprendía que estaba frente a un ser extraordinario. Edith, diosa de los tamales vegetarianos, chamana de las pupusas salvadoreñas, guerrera de la luz.

Gracias por compartir tu frecuencia conmigo, por enseñarme una forma de vida alternativa, por mostrarme que a cada momento creamos un mundo mejor cuando actuamos con sabiduría, benevolencia, justicia, por el beneficio común, de forma solidaria, y sobre todo, con amor.

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Feliz día abuela, madre, hija, amiga

Me pregunté como podría saludar de forma especial a las mujeres en este día, 8 de marzo. Y no se me hizo fácil. El sol está ahí todos los días, pero no tomamos consciencia que sin el sol no estaríamos aquí. O como las abejas; sin ellas no habría polinización, la vida vegetal se extinguiría, así como otras formas de vida también.

¿Qué haríamos sin las mujeres? ¡Nada! Probablemente nada, ya que tampoco podríamos nacer. ¿Y qué tal si las agarramos a besos y a abrazos hoy? ¿Y si lo hacemos cada día del año mejor? ¿Si las respetamos constantemente y las amamos en todos sus roles? Porque las trabajadoras – tanto dentro como fuera de la casa – también son madres y esposas, hijas y amigas.

Y esa es una de las habilidades que los hombres no tenemos, y que podríamos aprender de ellas: la multifacetidad. En palabras simples, eso sería como caminar y mascar un candy al mismo tiempo. Pero créanme, en la práctica ser muchas cosas a la vez es algo complejo, que las mujeres han desarrollado a la perfección.

Quienes más me han dado amor en esta vida, como también enseñanzas, han sido mujeres. Mi abuelita Elba, mi mamá, mi tía Gloria, mi hija Amira. Cada uno tiene nombres asociados a la energía femenina que nos ha abrazado y cobijado desde pequeños.

Esta es una invitación a arreglar las cosas, a acortar las distancias entre los géneros, en sentido de otorgarles la importancia debida, y el valor que se merecen. Porque sin ellas este mundo no tendría sentido.

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Punto de inflexión

Me encuentro en una etapa en donde estoy generando mi nueva actividad laboral. Aún estoy pasando (y a ratos sufriendo) con la antigua, pero me estoy despegando emocionalmente de ella paulatinamente. De modo que ya no tengo expectativas en este trabajo en el cual he estado por unos 4 años. Ya no me importa no tener posibilidades de desarrollo en esta empresa, ni capacitación, ni que me suban de puesto, ni aumento de sueldo. He tenido que luchar contra el desánimo y el estrés laboral, ya que en poco tiempo la carga de trabajo se multiplicó varias veces, dejando muy poco espacio para aprender y tener una jornada tranquila. Pero bueno, qué más da, por algo tenía que pasar por este proceso. Actualmente ya se qué me gusta y qué es lo que deseo hacer. Estoy invirtiendo tiempo y energías en esto, viendo cómo puedo crecer en mi nueva labor. Lo bueno de esto, es que cuando encuentras lo que te gusta hacer, ya no es una carga, sino por el contrario, significa todo un privilegio y oportunidad de crecimiento. Siempre he considerado que me gustaría desenvolverme en algo que tenga un impacto positivo en las demás personas, que mi trabajo tuviera frutos más allá de mi persona. Eso lo viví cuando era activista del software libre: ahí me di cuenta a través de la experiencia que hay más felicidad en dar que en recibir, y que juntos podemos construir un mundo mejor de manera colaborativa.

Dicen que quienes trabajan en lo que les apasiona suelen ser felices, y vaya sí que es cierto. Aún estoy trabajando en que mi primera obra literaria vea la luz, pero ya me siento un escritor. Y no es que quiera darme ínfulas, pero cuando finalmente encuentras tu pasión, tu corazón lo sabe y haces todo por seguir ese camino, sin importar la edad, todo lo que implica un cambio de rubro, ni las dificultades que puedan aparecer en la ruta. Cuando se encuentra la paz necesaria para conectarse con el ser interior, te visualizas al comienzo de la vía, estando tu sueño al final de ella. De uno depende cómo se transita a través de ese camino, si disfrutas del andar o si te dejas aplastar por la presión del cambio. Y mucha gente no estará dispuesta a dejar su vida tal como está, por miedo principalmente, o prejuicios, traumas, falta de confianza en sí mismos, etc. Pero siempre hay que tener en cuenta que en nosotros está el decidir qué hacemos, si nos sentamos a la mesa con una labor que no queremos realizar, o si generamos nuestra nueva realidad.

Y todo esto va de de la mano de la creatividad. Durante el proceso creativo nos conectamos con la divinidad que hay en nosotros: en ese estado no existen límites y nos expandimos con el universo. Resulta muy interesante verse aislado de todo prácticamente, excepto de uno mismo, de la naturaleza y del cosmos. Son momentos sublimes sin comparación, en donde reside la paz infinita, el amor y la armonía.

Pues bien, si ya sabes cuál es tu pasión, mi humilde consejo es: síguela con todo tu corazón, sin mirar hacia los lados, que el premio de solo transitar por el camino es muchísimo mayor que todo lo que tengas que dejar atrás.

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El agua que revivió

Por Luis Eduardo Vivero, Costa Rica, 2012.

Nota: esta es una historia real.

Estaba viendo un documental que hablaba de los secretos del agua, de lo que se nos ha escondido por mucho tiempo: que el agua está viva, que tiene memoria, que adapta su estructura al ambiente en el cual está, que es susceptible a la energía que recibe y finalmente que tiene la capacidad de comunicarse a corta y a grandes distancias.

Hace poco más de una semana el agua de la cañería (caño) comenzó a salir mala. Fue fácil darse cuenta de eso ya que estaba verde. Para la tarde se había puesto café, entonces comenzamos a beber agua de botella. Al otro día el agua ya no se veía con residuos, pero definitivamente no era la misma. Tenía un mal olor y mi cuerpo se resistía a tomarla, parecía contaminada, de tal forma que detuvimos nuestro consumo de agua del grifo hasta nuevo aviso.

En el documental contaban varias historias de la vida real, antiguas y recientes, que hacían referencia a como el agua podía cambiar para bien de las personas. El agua reacciona a los sentimientos y vibraciones que se le envían. El agua puede estar “muerta” (sin estructura, o con una estructura anti-armónica que va en contra de todo lo que se encuentra en la naturaleza en su estado natural) si ha recibido negatividad de las personas. Esto es muy fácil encontrar en el agua que recorre las cañerías de las ciudades, ya que se empapa de todos los males emocionales, físicos y espirituales a medida que recorre grandes distancias en forma antinatural. En la naturaleza todo es perfecto, incluso las curvas de los cauces de los ríos, que tratan al agua con delicadeza y consideración, a diferencia de los codos en 90 grados de las cañerías. Tampoco hay gente discutiendo encima del agua de los ríos, por el contrario, esta circula libre y llena de vida.

Era de noche y se nos había acabado el agua de la botella de 20 litros. Yo estaba agotado y consideraba que no era seguro ni inteligente conducir en ese estado de cansancio. Entonces llamé a Silvi e hicimos una prueba con 2 vasos de agua: uno de ellos tenía agua limpia, el último poco que quedaba, mientras el otro tenía agua contaminada del caño. La prueba consistía en que el organismo de Silvi debía determinar cuál de los 2 vasos contenía agua que le hacía bien. Entonces, Silvi tomó de a uno los vasos y realizamos el test con la otra mano: su organismo reaccionó diciendo que el agua que estaba en el vaso con agua limpia le hacía bien y que el otro no. Tan simple como eso, sabiduría divina que reside en nosotros. Silvi estaba maravillada con eso ya que es incrédula y quería repetir el experimento. Quiéralo uno o no, esté de acuerdo o no, llega un momento en que la verdad se impone sobre todo y no queda más que aceptarla. Luego tomé una jarra y la llené con agua del caño. Le propuse a Silvi que por un par de minutos le mandáramos pensamientos positivos al agua. Que le íbamos a enviar amor y agradecimiento por darnos vida, por alimentarnos, por sanarnos. Que solo tenían que ser pensamientos positivos. Ella aceptó. Cerramos los ojos y proyectamos energía positiva sobre el agua que estaba en la jarra. La dejé sobre el desayunador para que la ceremonia hiciera su trabajo.

Desperté con el llamado de Amira pidiendo su leche, algo que no dejamos pasar por alto aunque tengamos sueño. Lo primero que se me vino a la mente era que tenía que ir a comprar agua, pero a los pocos instantes me acordé de la jarra. Entonces, presintiendo que iba a estar buena me dirigí a la cocina. Recordé que la fe mueve montañas y tenía la certeza que el experimento había sido exitoso. Cuando entré en contacto visual con el agua, ésta se veía diferente. Tenía pequeñas burbujas, pero algo había cambiado en ella, no sabría explicarlo con palabras. Hice un test con una manzana roja con el fin de hacer una “calibración”. Naturalmente mi cuerpo reaccionó positivamente ante la manzana. Luego repetí la prueba con el agua de la jarra y mi cuerpo dijo que estaba bien. Entonces probé un poco y esta vez sabía bien a diferencia del día anterior. Me sonreí como un niño, estaba maravillado y feliz al saber que tenemos la capacidad de hacer reaccionar el agua. Y aún más, habiendo comprobado que el agua está viva.

Al rato repetimos la prueba con Silvi. Ella estaba muy sorprendida, ya que era la primera vez que le sucedía algo de esa naturaleza (y que no podía refutar). Probó el agua de la jarra y estaba buena. También probó el agua del caño y sabía mal. Para mi fue hermoso saber que al final de todo lo único que importa es el amor. Todo lo demás es ilusión.

Considerando que todo lo que tiene vida en este planeta está compuesto mayormente por agua, imaginen los profundos cambios que podemos realizar en este mundo si tan solo nos concentramos en proyectar amor y gratitud.

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El Trueque – el intercambio solidario vale más que un billete

Por Luis Eduardo Vivero, Atenas, Costa Rica, 2012.

Palabras clave: economía solidaria, independencia, colaboración, soberanía económica.

Introducción

Con toda la creatividad que ostentamos como raza humana, podemos decir que algunas creaciones han servido para el beneficio de ciertos grupos específicos y minoritarios, quienes han mantenido el poder político, económico, militar, de la producción y de las tierras. Un ejemplo de esto es la creación de límites geográficos que más tarde fueron llamados países. Si nos ponemos a pensar un poco, veremos que quienes más se han beneficiado han sido los terratenientes, los políticos y todo quien ha estado involucrado en la producción y venta de armamento, ya que como es sabido, la guerra es todo un negocio para personas inescrupulosas. ¿Y es que a caso necesitamos las fronteras? Tenemos el caso del pueblo Ngäbe-Buglé, quienes están presentes en tierras de Costa Rica, Panamá y Colombia. Sus ancestros estaban aquí antes que llegara el colonizador, antes que dibujaran límites y se repartieran las tierras. Cuando llegamos a tomar conciencia de esto, nos damos cuenta que los límites políticos no constituyen un aporte para los pueblos, es decir, para la mayoría de la sociedad.

Algo similar sucede con la creación del dinero, la deuda y sobre todo del interés. Es así como una parte importante de la población en latinoamérica, mayormente familias pobres (la clase media se ha ido emprobreciendo paulatinamente), vive endeudada, pagando mes a mes los intereses de las tarjetas de crédito y preśtamos bancarios, a altas tasas, manteniendo o aumentando cada vez más el monto de la deuda en sí. ¿Y para qué, a caso este segmento socio-económico se beneficia de esto? La verdad es que no. El interés sobre la deuda es un yugo para la sociedad, es una especie de esclavitud moderna, en la cual la clase privilegiada que maneja los bancos e instituciones de crédito es la única que se beneficia, a costa de la explotación de la mayoría. Como se ve la situación, las cosas no han cambiado radicalmente para el beneficio global de la humanidad.

La conciencia como propulsor del cambio

Pero como dicen, “no hay mal que dure mil años ni tonto que lo aguante”. Las cosas comienzan a cambiar en el momento en que despertamos, en este caso, cuando somos capaces de sacarnos el velo del consumismo desenfrenado en el cual la clase que gobierna nos ha sumido. Entonces nos vamos dando cuenta que no necesitamos el dólar estadounidense como moneda internacional. Que tampoco nos hace falta tener una moneda global ni menos un gobierno mundial. Todo esto corresponde a un proceso de ascensión de la conciencia, el cual está influyendo positivamente en múltiples aspectos de la vida. Ahora hay una mayor conciencia del cuidado del medio ambiente, de la importancia de llevar una vida saludable en todos los sentidos y básicamente, ansias de libertad de un sistema económico y político corrupto.

Es interesante ver como cada vez más surgen sociedades colaborativas, llamadas “cooperativas”, incluso en países en donde se había arrasado prácticamente con ese tipo de organizaciones, como en Chile. Hay diversos proyectos en internet y en las redes sociales que nos enseñan a elaborar huertos urbanos, aún teniendo poco espacio disponible. La creatividad esta vez se pone del lado de la sociedad, y poco a poco vamos ganando terreno en la búsqueda y concepción de un mundo sin transgénicos, en donde lo que comemos realmente nos alimente en vez de hacernos esclavos de la ilusión de la soya modificada genéticamente.

Entonces, vamos ganando poder y los gobernantes van perdiendo el control. Están desesperados. Intentan que las naciones tapen los agujeros sin fondos que constituyen las deudas. ¿Cuál es la diferencia? Esta vez nos resistimos. En este sentido, tenemos varios casos interesantes. En Espinal, un pueblo ubicado al norte del Estado de Veracruz, México, los pobladores crearon una moneda propia, llamada “Túmin”, la cual se utiliza para intercambiar bienes y servicios de diverso tipo. ¿En qué forma se distingue el Túmin de la moneda nacional? En que en este caso no hay un banco central de por medio que imprima la moneda. Tampoco se fija el valor de la moneda unilateralmente, es el mismo pueblo, los comerciantes y consumidores quienes acuerdan un precio justo y conveniente para ambas partes. En pocas palabras, se saca el lucro despiadado de por medio y la moneda se pone a disposición de la gente común y corriente a través de un instrumento milenario: el trueque. Experiencias como esta las hay a través de toda nuestra América, desde Argentina, Perú, Bolivia, Brasil, Colombia, Venezuela y Estados Unidos.

El trueque como herramienta de intercambio solidario

Ahora vamos al grano: ¿cómo se benefician las personas a través del trueque? Aquí hay algunas razones:

  1. No se necesita dinero para poder adquirir bienes y servicios. Esto es especialmente relevante en los sectores más desposeídos, ya que al tener menores ingresos están muy limitados en la sociedad capitalista. Pero todo cambia cuando encuentras a alguien que tiene lo que necesitas y que requiere de lo que tú tienes.
  2. Se consigue independencia de las grandes compañías y se eliminan los intermediarios. Un caso ejemplar es el de las cadenas de supermercados, quienes compran a muy bajo precio los vegetales y frutas a los productores locales, dejándoles un margen insuficiente, para luego vender los mismos productos a un alto valor a los consumidores finales.
  3. Se mejora la oferta para los consumidores y las ganancias para los productores, ya que debido al punto anterior, se eliminan los monopolios sobre los productos. Un claro ejemplo de esto es Wallmart.
  4. Se promueve la satisfacción de las necesidades de las personas en un ambiente colaborativo, en vez de mantener un sistema económico injusto, basado en la explotación de los sectores vulnerables de la sociedad.
  5. El valor de cambio del producto o servicio es acordado por ambas partes en función al valor de uso del mismo. Esto es aplicable en situaciones de intercambio privado. Pongamos un ejemplo: Julia tiene un jeep 4×4 y necesita adquirir un terreno para un proyecto de huertos orgánicos. Luis Eduardo tiene un terreno en el valle central y necesita un jeep para llegar a lugares de difícil acceso. En el mercado convencional, el jeep tiene un valor en dinero que es un 15% mayor que el terreno. Pero debido a la necesidad de ambas partes, deciden intercambiar los productos, ya que de esa forma satisfacen sus necesidades plenamente. En ese caso, el beneficio mutuo es mayor al valor de cada ítem en el mercado.

Mecanismos

Existen algunos mecanismos básicos para facilitar y hacer posible el acto de truecar.

  1. Uso de monedas alternativas al dinero o bonos. El objetivo de esto es de estandarizar los valores de los bienes y servicios, con el fin de propiciar un medio de intercambio. Funciona como una tabla de puntajes, en donde cada bien y servicio tiene un puntaje asociado, el cual se ha fijado previamente y de acuerdo entre los participantes (personas individuales u organizaciones, pymes, etc). La tabla de equivalencias se apunta en un archivo y/o pizarra, de esa forma se puede llegar a determinar, por ejemplo, que si Francisco llega con 3 lechugas y 10 tomates, le puede cambiar esos vegetales a Boris por un pan de molde integral.
  2. Trueque multilateral o multirecríproco. Supongamos que un panadero necesita los servicios de un electricista. Dentro de los participantes contamos con un electricista, pero él no necesita pan. ¿Se termina aquí la operación de intercambio por falta de compatibilidad? Para nada. Debido a la necesidad existente, la creatividad entró en acción generando formas de intercambio con múltiples partes. Es así como podemos encontrar en la base de datos un profesor de matemáticas quien necesita pan. A su vez, el electricista requiere de clases de matemáticas. En ese momento todo está resuelto, ya que el panadero le paga con X unidades de pan al profesor de matemáticas, quien por su parte le paga a éste con clases de matemáticas que le brinda al electricista. Entonces, vemos que se genera un intercambio de bienes y servicios con un tercero.
  3. Para que lo anterior sea posible, se requiere de un nivel organizativo que sea capaz de responder a operaciones multilaterales. Esto se puede llevar a cabo a través de la implementación de un catálogo de productos y servicios. De esa forma se provee de diversas posibilidades para realizar la operación de intercambio.
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Costa Rica y la generación perdida

Llevo un año y un mes en Costa Rica y puedo decir que me siento bastante acostumbrado acá. Hace tiempo dejé la nostalgia atrás y comencé a disfrutar de este hermoso lugar con mi familia.

Es increíble ir conociendo un pais con tantas riquezas naturales, en donde durante el mismo día, si quieres, puedes estar en el Pacífico y luego en el Caribe. También puedes estar con calor en Atenas de Alajuela y luego arriba en algún volcán con bajas temperaturas. La cantidad de especies de aves y de insectos es increíble, no hay como sentarse a observar y apreciar el entorno natural, algo que ha sido regalado en abundancia y sin medida a los habitantes locales.

Y las frutas son tan dulces que la gente acostumbra a ponerle sal a los mangos y piñas. Personalmente disfruto mucho de los diversos tipos de frutas que se pueden encontrar acá, sin sal. De hecho no recuerdo haber comido tanta fruta desde que era un niño pequeño.

Por otro lado, en muchas localidades es posible respirar un aire limpio (salvo en la capital, San José), algo que tiene mucho valor estos días. Al haber pocos edificios en los pueblos, es común tener una amplia vista del cielo, algo que en otros países se puede ver más bien en las zonas poco pobladas, pero acá es normal.

Entonces, si todo es tan bueno, ¿cuál es el problema? Como suelo decirle a Silvi, “el único problema de Costa Rica son los ticos”. Sin generalizar, por supuesto. Tengo amigos y amigas acá con los que me llevo bien y a quienes estimo mucho. Sobretodo ha sido muy grato conocer a algunos abuelos, quienes llevan con ellos un dulzor de espíritu inigualable, sobretodo con el extranjero. Más de una vez alguna persona de edad avanzada me invitó a su casa sin conocerme mucho, a tomar un rico y orgánico café, preparado en casa. Ellos y ellas aún suelen interesarse por los demás, preguntan por cómo uno se siente y cómo le va con la vida. El asunto más bien es la gente joven, yo diría – de forma genérica – de entre 20 a 35 o 40 años.

Algo que me llama mucho la atención es la pérdida de la cultura y valores locales, la cual se ve reflejada en la gran densidad de lugares en donde se puede encontrar comida chatarra. De hecho a varios platos de comida, ensaladas y sandwiches le ponen ketchup por defecto, aún sin preguntarle al consumidor. Cada vez es más fácil encontrar un Mac Donalds o un KFC en vez de una sodita (negocios pequeños de comida local).

Otra cosa que destaca por lo desagradable, es el materialismo que se ve. Sobretodo en los jóvenes y chicas que trabajan para grandes empresas y/o de oficinistas. Una vez estaba tomando desayuno al aire libre y quedé sorprendido de la conversación que sostenían las chicas de la mesa de al lado. Una le contaba a la otra del chico con el cual estaba saliendo. De lo grande y maravillosa que era su casa, de la piscina, del buen trabajo y posición que tenía. Fue raro que en ningún momento mencionara características de su personalidad, o de cómo se relacionaba con su familia, o de cómo la trataba a ella misma. Días después le conté lo sucedido a un par de amigos costarricenses, y estuvieron de acuerdo en que muchas ticas son así, interesadas.

Hay casos que se salen de la regla, por supuesto, como la esposa de un caballero de edad avanzada, un hombre vegetariano quien a sus 70 y tantos años es dueño de un vigor y fuerza física increíble (y que juega a apretar la mano de sus nuevos amigos). Su esposa, la pobre mujer que ya casi no ve, le dio 18 seres, entre hijos e hijas. Y claramente no lo hizo por interés.

Pero si hay algo a lo que no me acostumbro, es a la falta de amor y respeto por la vida. Básicamente no hay conciencia de los peatones y menos de los ciclistas. Los conductores van en sus autos último modelo como empoderados, sintiéndose dueños del universo. No importa si vas con niños/niñas, ni si vas cruzando a tu ritmo, ellos y ellas pasarán a la velocidad a la que van. Con excepción de los mayores y de los extranjeros. A diferencia de lo que se pueda creer, son los gringos quienes dan el paso con amabilidad. Muchas veces, yendo por la carretera, he sido testigo de como casi se produjo un accidente porque alguien simplemente quería pasar primero. No les importa si chocan o si son chocados, si hay un accidente con daños a la vida, solo les importa pasar con sus carros antes que los demás. Esta situación es muy violenta, en la cual hay ausencia total de interés en el bien común, en donde el egoísmo se sienta en el trono y manda qué se hace.

He podido apreciar que una excepción general a lo descrito son los artistas de diversos ámbitos, quienes suelen vivir más conectados a su entorno y a lo que llamamos vida. También hay personas que debido a su progreso espiritual están en una etapa en donde respetan y honran la vida. Pero aún no es una masa crítica.

Me sorprende que haya tanta gente ensuciando los ríos y quemando basura para deshacerse de ella, a ratos es como si viviéramos hace un siglo atrás.

Pero bueno, para ser justo, también he encontrado una paz que no he visto en otros países. El cielo es tan amplio como en todas partes, solo que desde acá se percibe mejor, si tienes la intención de hacerlo.