Cuentos: Señorita, su novio es un cochino

Portrait of young couple walking down the mall

Por Luis Eduardo Vivero.

Cierta tarde iba cruzando por el centro comercial Plaza San Miguel; mi intención solo era atravesar el lugar para tomar un bus, de hecho me sentía un poco mareado con el ruido y con tanta gente yendo para un lado y otro. Si no te gustan las masas de gente comprenderás de lo que hablo. Y si te encantan los centros comerciales, entonces tal vez hoy tendrás otra perspectiva.

Iba mirando todo tal como si fuera un niño que visita un lugar nuevo; los colores, las heladerías, a las personas, la ropa genérica en los escaparates, nada de especial pero que costaba como si lo fuera. Cuando de pronto vi a una pareja de chicos tomados de la mano; ella era bellísima y tenía una vestimenta entre jovial y elegante. El afortunado era también alto, bien arreglado y se notaba que pasaba un buen tiempo en el gimnasio. Entonces me desvié hacia el baño para hacer una parada obligatoria antes de continuar mi camino. Curiosamente el chico también se dirigió al baño y su enamorada lo esperó en el pasillo.

El joven se “estacionó” cerca mío y cada uno resolvió su propio negocio, naturalmente. Una vez que estuve listo, el chico también lo estuvo y ambos caminamos en sentido a los lavamanos, con la salvedad de que solo yo me lavé, mientras que él siguió de largo como si nada hubiera pasado por sus manos, o por una al menos.

En ese instante me causó terror lo que se me vino a la mente y salí raudo del baño, para comprobar con un asco mortal que el joven le había tomado la mano a su enamorada, y que juntos iban disfrutando de la vida como si nada. Entonces se me vino una idea perturbadora: detenerlos, decirle a la chica que su enamorado era un cochino y que luego de haber hecho pis no se había lavado las manos, para luego encararlo a él y esperar a que confesara. Luego lo pensé un poco más e intenté discernir si en realidad eso me estaba pasando más bien porque moría de la envidia, porque yo no era tan alto, ni guapo, ni tan bien vestido ni tan musculoso como el chico, y porque no tenía una novia tan bella (ninguna en realidad).

Después de unos momentos de introspección me di cuenta que no era por eso, sino más bien porque consideraba que lo sucedido era inconcebible y totalmente reprochable. Caminé unos pasos hacia ellos, me detuve y vi como se alejaban de la mano, conversando felices, con todo el mundo a sus pies.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.

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