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Ganador del concurso de microrrelatos Paradojas de Historias Pulp

Portada de la antología, realizada por Ada Tambel

¡Buenas noticias! Gané el concurso de microrrelatos “Paradojas” organizado por Historias Pulp. Gracias a las personas que participaron, Historias Pulp hizo una antología con los microrrelatos recibidos, la cual pueden leer en línea o descargar.

Este concurso me abrió los ojos a la temática de las paradojas, algo que me interesó mucho y que por cierto me significó un verdadero desafío, debido a la complejidad que significa crear una paradoja y luego pasarla a formato de microrrelato (y que funcione como tal).

A continuación les dejo mi microcuento ganador:

El hijo más obediente e inteligente del mundo

Una mamá se quejaba y le contaba a Cecilia, su vecina, el tormento que a diario significaba educar a Benjamín, su hijo, ya que estaba pasando por la época rebelde y ya casi no podía controlarlo. Además no había caso que se llevara bien con las matemáticas ni la física. Cecilia comenzó a afanarse de su propio hijo: “Lalito me hace caso en todo, al levantarse, tomar desayuno, ir al colegio, hacer los deberes, poner la mesa, almorzar, se entretiene jugando solo, hace su cama, arregla sus cosas, cenamos y se va a acostar a la hora indicada. Además es muy inteligente y todos los años saca el primer puesto en la escuela.”

Lo anterior tuvo un efecto negativo en Medalia, ya que quedó deprimida, preguntándose qué estaba haciendo mal con su hijo, y por qué ya no podían ser tan felices como antes. Como de costumbre tuvo problemas para enviarlo a acostar y Benjamín se demoró una hora entre hacer la cama, lavarse los dientes, ponerse piyama, rezar e irse a la cama, cuando más bien podría haberlo hecho en quince minutos. Medalia estaba exhausta y cayó pesadamente sobre el colchón.

Esa noche comenzó a nevar y luego de un par de horas todo estaba cubierto de una capa incolora e insípida, como si un gigante hubiera tapado todo con una gran sábana blanca.

Cecilia recordó que aún tenía que botar la basura, así es que se puso su capa, un gorro de lana y en pantuflas —todo de color rojo— salió a darle encuentro al tacho. Con la ventolera que había la puerta se cerró tras de ella, y lamentablemente no traía la llave consigo. Se puso a gritar hacia el segundo piso: “¡Lalito, hijo, ábreme la puerta que se me quedó la llave!”. Pero su hijo no salía. Cecilia continuó gritando, ordenándole y hasta suplicando, hasta que Lalito se dignó a asomar la cabeza por la ventana, para decir: “Mamá, tú me tienes prohibido abrir la puerta después de las nueve de la noche y son las nueve y cinco”. Y ante la sorpresa de la madre, la ventana se cerró.

A la mañana siguiente Medalia estaba rabiando con Benjamín para que terminara de alistarse, cuando de pronto vio que Lalito iba saliendo a la escuela a la misma hora de siempre. Eran las siete y treinta de la mañana y extrañamente iba solo. Llevaba puesto un lindo gorro rojo.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.

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Bibliotecuento, antología de microrrelatos

Bibliotecuento, antología de microrrelatos de la Casa de la Literatura Peruana

El 2016 participé en el concurso Bibliotecuento de la Casa de la Literatura Peruana, en el cual obtuve el primer lugar con mi microcuento Metamorfosis en la biblioteca. Incluso luego de la premiación participé en un evento en la misma institución en donde expuse brevemente el tema Recursos para escribir un microcuento.

Como se pueden imaginar, ¡es un tema que apasiona! Resulta que escribir microcuentos (de los  buenos) es todo un desafío. De hecho dicen que los novelistas lo son porque no les resulta bien escribir cuentos, ya que este es un relato corto del cual se esperan varias cosas, y no siempre es fácil lograrlo. Ahora imagínense un cuento cortísimo del que se tienen grandes expectativas, ¡es algo muy desafiante!

Luego de haber llevado a cabo el concurso un par de veces, la Casa de la Literatura Peruana editó un libro en formato digital (disponible solo en PDF por el momento) en el cual recopilan los microrretatos seleccionados y ganadores del 2016 y 2017. Hay una versión para leer desde computador y otra para imprimir, encontrarás ambas versiones aquí.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.

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Microcuentos: La devoradora de libros

La devoradora de libros

La niña devoró los tres libros que le regalaron en su cumpleaños: el de ratones, el de monstruos y el de Mafalda. Afortunadamente no terminó empachada, ya que los monstruos se comieron a los ratones, y luego murieron de ternura con los dichos de Mafalda. Esta última salió como celulosa sin procesar, y la niña a lo más tuvo una pequeña molestia estomacal.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.

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Microcuentos: Amor breve

Por Luis Eduardo Vivero.

Embriaguémonos en las llamas de millones de besos, lancémonos al mar desde un precipicio y detengamos el tiempo durante una puesta de sol, antes de que ya no pueda seguir amándote – le dijo una hoja en blanco a un fósforo prendido.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.

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Microcuentos: Metamorfosis en la biblioteca

Niños en la biblioteca

Nota: con este microcuento gané el primer puesto del Primer Concurso de Microrrelatos Bibliotecuento, organizado por la Casa de la Literatura Peruana, a fines del 2016.


El niño leyó los libros que tenía en su casa, luego los de los primos, amigos, tíos, abuelos y de todo el barrio. Entonces comenzó a ir a la biblioteca, en la cual devoraba colecciones completas.

Gradualmente le fueron creciendo los bigotes, saliendo una cola, e incluso llegó el día en que tuvo que usar anteojos, los cuales sujetaba sobre sus grandes orejas redondeadas. Sentía que se iba achicando conforme avanzaba el tiempo. De todas formas eso era ideal, ya que entre más pequeño se hacía, se le facilitaba subir por los estantes para alcanzar los libros que estaban más arriba. Además se hizo un adicto al queso.

Luego de haber trabajado un montón de años como bibliotecario, el señor Pérez se jubiló y se dedicó a realizar un registro dental de la población infantil, pero eso es harina de otro costal.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.

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Microcuentos: Un beso pegajoso

Por Luis Eduardo Vivero

Babosas 2

Recorrieron un largo y lento camino para estar juntos. Apenas se vieron, se echaron a correr a toda velocidad, para luego recibirse a brazos abiertos, enroscarse y bailar con las manos tomadas.

Justo en el instante en el que el sol se ponía, unieron sus labios en un beso pegajoso e infinito. Finalmente las babosas se habían reencontrado.