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Los siete códigos del clown

Payaseando en la playa

Payaseando en la playa Los Yuyos, en Lima

Escrito por Luis Eduardo Vivero. Foto de Neves Photography.

En el afán de continuar desarrollando habilidades para la realización de actividades de lectura entretenida para niños, quise experimentar con técnicas de clown (payasos). Afortunadamente fue relativamente fácil encontrar un taller del tema, el cual me acomodaba tanto en el horario como en el lugar. Así es que no lo pensé mucho y me decidí a estudiar en Payasos de Emergencia, quienes se especializan en algo que llaman ‘clown humanitario’, que consiste básicamente en trabajo con niños que son pacientes hospitalarios.

Parecía constituir un desafío común y corriente, después de todo solo había que jugar. Por supuesto estaba obviando algunas cosas importantes, y que si bien es cierto fue una gran experiencia, no fue tan simple como pensaba.

Las cosas suelen ser más o menos fáciles en función de cómo fluimos con los cambios. También con cuánta facilidad abandonamos nuestra zona de confort, porque al igual que en otras circunstancias de la vida, la resistencia genera dolor emocional, desgaste energético y mal humor.

Entonces la pregunta en realidad no es tanto ‘¿seré capaz de lograrlo?’, sino más bien ‘¿voy a disfrutar de este proceso de aprendizaje?’

Los siete códigos del clown

El arte del clown toma elementos de las artes escénicas, pero sin duda posee una riqueza propia y única, diferenciándose del teatro, el ‘stand comedy’ y de la narración oral escénica.

A continuación enumeraré los siete códigos del clown que he advertido hasta el momento;

1.- Inocencia. Al más puro estilo de un niño pequeño, el clown sostiene una actitud totalmente inocente ante el mundo. Puede gastarle bromas a alguien, pero serán de este tipo, sin intención de causar un daño real, ya sea físico o emocional a otra persona.

2.- Su objetivo es divertirse y explorar. A diferencia de una obra con un libreto predefinido, la actividad del clown consiste en jugar, divertirse y explorar el mundo y su relación con todo lo viviente. De tanto que disfruta el aquí y el ahora, quienes están cerca de él lo hacen también, como una consecuencia de su bienestar y algarabía, debido a su situación emocional que deja ver de forma transparente al público.

3.- Se deja para sí todo lo bueno y el resto le resbala. Se alegra y conmueve con las flores que le avientan, sin embargo – al igual que un niño pequeño – no comprende el significado de una cara larga o de un sentimiento bajo hacia él.

4.- El clown es capaz de experimentar el tiempo a una velocidad reducida o acelerada. Puede maravillarse con el aroma y aspecto de una flor y compartir su existencia con ella, de tal forma que unos minutos en el mundo real pueden ser solo unos segundos para él.

5.- El mundo interior del clown es muy rico, aunque a la vez sencillo. Puede pasar de la tristeza a la felicidad en un abrir y cerrar de ojos. Si bien es cierto que le sucede un mar de cosas por dentro, siempre deja un ventanal abierto a través del cual es posible conocer lo que hay en su corazón.

6.- El payaso expresa en tiempo real lo que le sucede. Sin embargo, cuando está en grupo no duda ni por un momento y se integra a la tribu. Por lo anterior, tiene momentos para mostrar su luz propia, y otros para desarrollar y ser parte de la conciencia colectiva.

7.- De forma inevitable llegará el momento en el cual te darás cuenta que hacer reír y sentir es un acto de amor hacia los demás. Y que para llegar a un punto en el cual puedas hacerlo, es necesario abandonar tu punto de confort, prejuicios y miedos; básicamente dejar que todo fluya en ti mientras estás jugando. Y lo anterior es un acto de amor de parte del universo hacia a ti.

Escritor de literatura infantil y de cuentos para niños grandes. Emprendedor, meditador e Ingeniero electrónico. Viajero cósmico y enamorado de la vida.