Relatos

Costa Rica y la generación perdida

Llevo un año y un mes en Costa Rica y puedo decir que me siento bastante acostumbrado acá. Hace tiempo dejé la nostalgia atrás y comencé a disfrutar de este hermoso lugar con mi familia.

Es increíble ir conociendo un pais con tantas riquezas naturales, en donde durante el mismo día, si quieres, puedes estar en el Pacífico y luego en el Caribe. También puedes estar con calor en Atenas de Alajuela y luego arriba en algún volcán con bajas temperaturas. La cantidad de especies de aves y de insectos es increíble, no hay como sentarse a observar y apreciar el entorno natural, algo que ha sido regalado en abundancia y sin medida a los habitantes locales.

Y las frutas son tan dulces que la gente acostumbra a ponerle sal a los mangos y piñas. Personalmente disfruto mucho de los diversos tipos de frutas que se pueden encontrar acá, sin sal. De hecho no recuerdo haber comido tanta fruta desde que era un niño pequeño.

Por otro lado, en muchas localidades es posible respirar un aire limpio (salvo en la capital, San José), algo que tiene mucho valor estos días. Al haber pocos edificios en los pueblos, es común tener una amplia vista del cielo, algo que en otros países se puede ver más bien en las zonas poco pobladas, pero acá es normal.

Entonces, si todo es tan bueno, ¿cuál es el problema? Como suelo decirle a Silvi, “el único problema de Costa Rica son los ticos”. Sin generalizar, por supuesto. Tengo amigos y amigas acá con los que me llevo bien y a quienes estimo mucho. Sobretodo ha sido muy grato conocer a algunos abuelos, quienes llevan con ellos un dulzor de espíritu inigualable, sobretodo con el extranjero. Más de una vez alguna persona de edad avanzada me invitó a su casa sin conocerme mucho, a tomar un rico y orgánico café, preparado en casa. Ellos y ellas aún suelen interesarse por los demás, preguntan por cómo uno se siente y cómo le va con la vida. El asunto más bien es la gente joven, yo diría – de forma genérica – de entre 20 a 35 o 40 años.

Algo que me llama mucho la atención es la pérdida de la cultura y valores locales, la cual se ve reflejada en la gran densidad de lugares en donde se puede encontrar comida chatarra. De hecho a varios platos de comida, ensaladas y sandwiches le ponen ketchup por defecto, aún sin preguntarle al consumidor. Cada vez es más fácil encontrar un Mac Donalds o un KFC en vez de una sodita (negocios pequeños de comida local).

Otra cosa que destaca por lo desagradable, es el materialismo que se ve. Sobretodo en los jóvenes y chicas que trabajan para grandes empresas y/o de oficinistas. Una vez estaba tomando desayuno al aire libre y quedé sorprendido de la conversación que sostenían las chicas de la mesa de al lado. Una le contaba a la otra del chico con el cual estaba saliendo. De lo grande y maravillosa que era su casa, de la piscina, del buen trabajo y posición que tenía. Fue raro que en ningún momento mencionara características de su personalidad, o de cómo se relacionaba con su familia, o de cómo la trataba a ella misma. Días después le conté lo sucedido a un par de amigos costarricenses, y estuvieron de acuerdo en que muchas ticas son así, interesadas.

Hay casos que se salen de la regla, por supuesto, como la esposa de un caballero de edad avanzada, un hombre vegetariano quien a sus 70 y tantos años es dueño de un vigor y fuerza física increíble (y que juega a apretar la mano de sus nuevos amigos). Su esposa, la pobre mujer que ya casi no ve, le dio 18 seres, entre hijos e hijas. Y claramente no lo hizo por interés.

Pero si hay algo a lo que no me acostumbro, es a la falta de amor y respeto por la vida. Básicamente no hay conciencia de los peatones y menos de los ciclistas. Los conductores van en sus autos último modelo como empoderados, sintiéndose dueños del universo. No importa si vas con niños/niñas, ni si vas cruzando a tu ritmo, ellos y ellas pasarán a la velocidad a la que van. Con excepción de los mayores y de los extranjeros. A diferencia de lo que se pueda creer, son los gringos quienes dan el paso con amabilidad. Muchas veces, yendo por la carretera, he sido testigo de como casi se produjo un accidente porque alguien simplemente quería pasar primero. No les importa si chocan o si son chocados, si hay un accidente con daños a la vida, solo les importa pasar con sus carros antes que los demás. Esta situación es muy violenta, en la cual hay ausencia total de interés en el bien común, en donde el egoísmo se sienta en el trono y manda qué se hace.

He podido apreciar que una excepción general a lo descrito son los artistas de diversos ámbitos, quienes suelen vivir más conectados a su entorno y a lo que llamamos vida. También hay personas que debido a su progreso espiritual están en una etapa en donde respetan y honran la vida. Pero aún no es una masa crítica.

Me sorprende que haya tanta gente ensuciando los ríos y quemando basura para deshacerse de ella, a ratos es como si viviéramos hace un siglo atrás.

Pero bueno, para ser justo, también he encontrado una paz que no he visto en otros países. El cielo es tan amplio como en todas partes, solo que desde acá se percibe mejor, si tienes la intención de hacerlo.

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