Manual del revolucionario/a social

Crisis social en Chile – foto de @Nicolásromeromoreno

Ante la crisis social que está viviendo Chile, como también otros países de la región, quise hacer un manual del revolucionario/a social. Si tu visión es la de destrozar todo cuanto sea posible, o si crees que no existe ninguna crisis y estás tranquilo/a en tu casa o departamento alejado de las zonas de los disturbios, es probable de que esto no sea lo que estabas buscando. Esta es la forma que encontré para colaborar con los procesos sociales que estamos viviendo, y que por lo visto estamos aún lejos de solucionar.

Aquí vamos.

1.- Rebélate contra los grupos de personas, el gobierno y la elite que nos están presionando contra la pared. Pero no contra tu vecino, eso sería contraproducente. Necesitamos estar unidos para enfrentar en bloque los desafíos que tenemos como sociedad civil.

2.- Nuestro poder está en la organización. No por nada las jornadas laborales son tan largas y extenuantes; nos quieren separados, agotados, trabajando como zombis. No les des en el gusto, deja de ser una oveja y reclama el poder que tenemos como sociedad organizada.

3.- Pocas crisis sociales importantes se han resuelto conversando tranquilamente con el opresor. Algunos ejemplos: abolición de la esclavitud en Estados Unidos, la Revolución Francesa, la marcha de mujeres trabajadoras en 1908 por la mejora de sus condiciones laborales en New York y Chicago, Estados Unidos, la Revolución Mexicana, y el trabajo que hizo Emiliano Zapata por conseguir mejoras en el ámbito campesino en México. Así es que no te sorprendas si el conflicto social toma esta vía en algún momento. No recomiendo ni fomento la violencia. Pero hay que saber que si tu madre, padre y familia en casa no están viviendo en buenas condiciones, ¿por qué los opresores deberían dormir tranquilos y calientitos en sus casas? No te preocupes, no se les van a reventar los oídos por escuchar gritos y cacerolazos. No les van a explotar los ojos por ver pancartas, y observar cómo sus planes de mantenernos como borregos se les van de las manos.

4.- Debes saber que los disturbios en sí no son una garantía de éxito sociopolítico. Luego de la gran Primavera Árabe, lo que algunas sociedades consiguieron fue aún más represión del gobierno, activistas y revolucionarios arrestados, muertos, encarcelados sin un juicio.

5.- Sé inteligente y aprende cómo algunos países han resuelto sus crisis sociales a través de la organización y autogestión. Ejemplos: el Apartheid y la resistencia no violenta (hubo capítulos de violencia finalmente, pero se ganó mucho con la estrategia inicial), Malasia, país que rechazó la “ayuda” ofrecida por el FMI. La caída del muro de Berlín, la cual no estuvo ajena a los disturbios sociales, pero que trabajando en conjunto logró la reunificación de Alemania, trayendo múltiples mejoras en la calidad de vida para ambas partes.

6.- Recuerda la frase popular “no vale protestar como león y votar como burro”. Si seguimos eligiendo a los mismos presidentes, ¿realmente crees que vamos a lograr cambios importantes? Antes que generar destrozos sin sentido, valora y usa tu inteligencia en los momentos en que realmente cuentan.

7.- Exige conocer la agenda de cada postulante a la presidencia en período de votaciones, en cuanto a los temas que nos interesan socialmente: educación, acceso a salud, vivienda, trabajo justamente remunerado, cómo será manejada la corrupción política y de los grandes conglomerados empresariales. Actúa en consecuencia con lo que quieres para tu país, para tu familia.

8.- Ejerce tu poder para presionar al gobierno en temas que nos interesan socialmente: ¿cómo van a pagar los políticos y jueces que cometan actos tanto de corrupción como de evasión de sus responsabilidades? ¿Cómo el gobierno y la ciudadanía va a velar para que estos actos sean debidamente penados, y que la elite no se limpie las manos como siempre?

9.- No creas en la televisión, no creas en el gobierno. Documenta los procesos sociales que se viven en la calle y comparte el material a través de las redes sociales, como también en redes punto a punto (WhatsApp y otras).

10.- Expone a los malos gobernantes, ya sea desde el alcalde hasta el presidente. Haz sufrir la imagen que tienen, usando las redes sociales y medios escritos. Reúne pruebas y denúncialos ante la ley. Denúncialos ante medios internacionales.

11.- Hazte lo más independiente posible y no apoyes al gobierno en sus locuras para meterte sus planes de conquista, a través de un estilo de vida que no puedes sostener. Haz lo posible por cultivar tus propios alimentos, por generar tu propia energía.

12.- No odies a los policías ni a los militares, aunque tengas que arrancar de ellos, aunque tengas que defenderte; en muchos casos se trata de personas con pocas posibilidades para desarrollarse en otros ámbitos laborales, debido a que sus familias no podían pagar sus estudios (o sea, están tan cagados o más que tú). Otros tienen vocación y hacen bien su trabajo. Del resto, arranca.

Sé tú el agente social que les enseñe a mirarte como a un igual, a explicarles que se deben a ti, a la sociedad, a que no tienen porqué hacer caso de las instrucciones que van en contra del pueblo. Ellos/ellas deben aprender a ponerse del lado de la sociedad, y no de quienes ostentan el poder para utilizarlos.

Instrúyete, actúa, comparte, por todos, por nuestro país, por nuestra Latinoamérica.

Texto de Luis Eduardo Vivero Peña.
Imagen tomada de El Desconcierto.

Comentarios

comments

Powered by Facebook Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *