Punto de inflexión

Me encuentro en una etapa en donde estoy generando mi nueva actividad laboral. Aún estoy pasando (y a ratos sufriendo) con la antigua, pero me estoy despegando emocionalmente de ella paulatinamente. De modo que ya no tengo expectativas en este trabajo en el cual he estado por unos 4 años. Ya no me importa no tener posibilidades de desarrollo en esta empresa, ni capacitación, ni que me suban de puesto, ni aumento de sueldo. He tenido que luchar contra el desánimo y el estrés laboral, ya que en poco tiempo la carga de trabajo se multiplicó varias veces, dejando muy poco espacio para aprender y tener una jornada tranquila. Pero bueno, qué más da, por algo tenía que pasar por este proceso. Actualmente ya se qué me gusta y qué es lo que deseo hacer. Estoy invirtiendo tiempo y energías en esto, viendo cómo puedo crecer en mi nueva labor. Lo bueno de esto, es que cuando encuentras lo que te gusta hacer, ya no es una carga, sino por el contrario, significa todo un privilegio y oportunidad de crecimiento. Siempre he considerado que me gustaría desenvolverme en algo que tenga un impacto positivo en las demás personas, que mi trabajo tuviera frutos más allá de mi persona. Eso lo viví cuando era activista del software libre: ahí me di cuenta a través de la experiencia que hay más felicidad en dar que en recibir, y que juntos podemos construir un mundo mejor de manera colaborativa.

Dicen que quienes trabajan en lo que les apasiona suelen ser felices, y vaya sí que es cierto. Aún estoy trabajando en que mi primera obra literaria vea la luz, pero ya me siento un escritor. Y no es que quiera darme ínfulas, pero cuando finalmente encuentras tu pasión, tu corazón lo sabe y haces todo por seguir ese camino, sin importar la edad, todo lo que implica un cambio de rubro, ni las dificultades que puedan aparecer en la ruta. Cuando se encuentra la paz necesaria para conectarse con el ser interior, te visualizas al comienzo de la vía, estando tu sueño al final de ella. De uno depende cómo se transita a través de ese camino, si disfrutas del andar o si te dejas aplastar por la presión del cambio. Y mucha gente no estará dispuesta a dejar su vida tal como está, por miedo principalmente, o prejuicios, traumas, falta de confianza en sí mismos, etc. Pero siempre hay que tener en cuenta que en nosotros está el decidir qué hacemos, si nos sentamos a la mesa con una labor que no queremos realizar, o si generamos nuestra nueva realidad.

Y todo esto va de de la mano de la creatividad. Durante el proceso creativo nos conectamos con la divinidad que hay en nosotros: en ese estado no existen límites y nos expandimos con el universo. Resulta muy interesante verse aislado de todo prácticamente, excepto de uno mismo, de la naturaleza y del cosmos. Son momentos sublimes sin comparación, en donde reside la paz infinita, el amor y la armonía.

Pues bien, si ya sabes cuál es tu pasión, mi humilde consejo es: síguela con todo tu corazón, sin mirar hacia los lados, que el premio de solo transitar por el camino es muchísimo mayor que todo lo que tengas que dejar atrás.

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2 thoughts on “Punto de inflexión

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Ponle pasión y disfruta. La gente que no hace nada por sus miedos quiere verlos reflejados en tí, y como no lo ve…LES JODE¡¡ Así que ni caso¡¡

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